Tráfico de órganos

(Arts. 127 bis (LA LEY 3996/1995) y 156 bis CP (LA LEY 3996/1995))

— Se decomisarán los bienes, efectos o ganancias provenientes de los delitos de tráfico de órganos.

— La pena es más grave cuando el tráfico de órganos lo es de una persona viva.

— Se definen las conductas concretas que se consideran tráfico de órganos.

— Se castiga a los que en provecho propio o ajeno soliciten o reciban dádiva o retribución por proponer o captar a un donante o receptor y también si va dirigido a facultativo o funcionario para la extracción o implantación de órgano.

— Se prevén nuevas agravantes cuando se ponga en grave peligro la vida o la integridad física o psíquica de la víctima del delito, la víctima sea menor o discapacitado, el culpable pertenezca a una organización o grupo criminal o se trate de jefes, administradores o encargados de dichas organizaciones.

— Se castiga al facultativo, funcionario o particular en el ejercicio de su cargo que realice las conductas de tráfico de órganos.

— Se castigan los actos preparatorios: la provocación, la conspiración y la proposición para tráfico de órganos.

— En caso de cometerse el delito de tráfico de órganos junto con el de trata de seres humanos del art. 177 bis o cualquier otro, se impondrán ambas penas (concurso real).

— Las condenas extranjeras se tienen en cuenta a efectos de reincidencia.